25 frases de Anthelme Brillat-Savarín “Se aprende a ser cocinero, pero se nace catador”.

Las mejores frases de Anthelme Brillat-Savarín
1755-1826. Gastrónomo y escritor francés.

Jean Anthelme Brillat-Savarin (1755-1826) es un  nombre que no debemos olvidar los aficionados a la gastronomía ya que es el primer escritor que se la plantea  como un arte, como una filosofía o como una forma de vida, es en su libro “Fisiología del gusto o Meditaciones de gastronomía trascendente.” donde plasma con una prosa magistral muy al estilo del SXVIII todas estas ideas, siendo junto a Grimond de Reynière quienes sentaron las bases de la celebrada cocina francesa.

Se aprende a ser cocinero, pero se nace catador.

La cualidad indispensable para un buen cocinero es la puntualidad, pero es también la de los invitados.

El que recibe a sus amigos y no presta ningún cuidado personal a la comida que ha sido preparada, no merece tener amigos.

Un postre sin queso es como una doncella hermosa, pero tuerta.

En la mesa nadie se aburre durante la primera hora.

Convidar es asumir la responsabilidad del bienestar del convidado durante el tiempo que está bajo nuestro techo.

Aquellos que padecen una indigestión o una borrachera no saben lo que es comer ni lo que es beber.

La suerte de las naciones depende de su manera de alimentarse.

Lo que distingue al hombre inteligente de los animales es el modo de comer.

Dime lo que comes y te diré quién eres.

 Los animales llenan su estómago; el hombre come; el hombre de ingenio es el único que sabe comer.

El destino de las naciones depende de su alimentación.

 El Creador, al obligar al hombre a que coma, le convida a ello por medio del apetito y le recompensa por medio del placer.

 La golosina es un acto de nuestro raciocinio, por la cual damos preferencia a las cosas gratas al paladar sobre aquéllas que carecen de esta cualidad.

 El placer de la mesa es de todas las edades, de todas las condiciones, de todos los países y de todos los días. Puede asociarse a todos los demás placeres y es el único que nos queda para consolarnos de la pérdida de los demás.

 El descubrimiento de un nuevo manjar contribuye más a la felicidad del género humano que el descubrimiento de una estrella.

Aquellos a quienes se les ha indigestado la comida o que se emborrachan no saben ni comer ni beber.

Los comestibles serán presentados en esta forma: Primero, los sustanciosos; después, los más ligeros, progresivamente.

Las bebidas, primero las más ligeras, acabando por las más cargadas de alcohol.

Es una herejía el pretender que no se ha de beber más que un vino en una comida de consideración; el paladar se embota, y al cabo del tercer vaso, no tiene ya sabor particular el mismo vino.

El asar no depende de la práctica, nace con uno; el cocinero se hace. Es decir, que se aprende a guisar, pero sólo por intuición se asa bien.

La dueña de la casa siempre debe asegurarse de que el café sea excelente; como el dueño de que los licores sean de primera categoría.

 

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