Las mejores frases de Joaquín Sabina

Citas de Joaquín Sabina

Bastante trabajo me ha costado cometer mis pecados como para malbaratarlos en arrepentimientos vanos.

No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.

Y algunas veces suelo recostar mi cabeza en el hombro de la luna y le hablo de esa amante inoportuna que se llama soledad.




Me falta una verdad, me sobran cien excusas.

Y el sol es una lágrima en un ojo que no sabe llorar.

Ayer no me querías, hoy no te quiero. Mañana no tendremos a quien querer.

Cuando soy bueno soy bueno, cuando soy malo soy mejor.

La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.

Lo atroz es no querer saber quién eres, agua pasada, tierra quemada.

Que no te den la razón los espejos.

Este adiós no maquilla un hasta luego, este nunca no esconde un ojalá, esta ceniza no juega con fuego, este ciego no mira para atrás.




Ni yo mato por celos ni tú mueres por mí.

Cuando la muerte venga a visitarme que me lleven al sur donde nací. Aquí no queda sitio para nadie.

Por decir lo que pienso, sin pensar lo que digo más de un beso me dieron y más de un bofetón.

Estos labios que saben a despedida, a vinagre en las heridas, a pañuelo de estación.

Hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia.

Perdiendo los modales: si hay que pisar cristales, que sean de bohemia, corazón.

Era tan pobre que no tenía más que dinero.

Así que no andes lamentando lo que pudo pasar y no pasó. Aquella noche que fallaste, tampoco fui a la cita yo.




No te pases un pelo de listo, no inviertas en cristos, no te hagas el tonto.

Qué difícil intentar salir ilesos de esta magia en la que nos hayamos presos.

Yo canto mis soledades porque me sobran.

Está bien tener sombrero por si se presenta una buena ocasión para quitárselo.

Hasta las suelas de mis zapatos te echan de menos.

La buena reputación es conveniente dejarla caer a los pies de la cama. Hoy tienes una ocasión de demostrar que eres una mujer además de una dama.

  • No mientas, dijo el mentiroso.
  • Corre, dijo la tortuga.
  • Buena suerte, dijo el gafe.
  • Atrévete, dijo el cobarde
  • Pruébame, dijo el veneno

¿De qué hubiera servido deshacer las maletas del olvido?

Será mejor que aprendas a vivir sobre la línea divisoria que va del tedio a la pasión.

Porque todos los finales son el mismo repetido, y con tanto ruido, no escucharon el final.

…Y sin embargo, cuando duermo sin ti, contigo sueño.

El hombre de hoy es el padre del mono del año 2000.

En asuntos de amor siempre pierde el mejor.




No soy un fulano con la lágrima fácil, de esos que se quejan solo por vicio… Si la vida se deja yo le meto mano y si no aún me excita mi oficio.

Allá donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo, pongamos que hablo de Madrid.

No soy yo, ni tú, ni nadie son los dedos miserables que le dan cuerda a mi reloj.

Lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adicción.

Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.

Que las verdades no tengan complejos.

Las caricias que mojan la piel y la sangre amotinan se marchitan cuando las toca la sucia rutina.

Antes de que me quieras como se quiere a un gato me largo con cualquiera que se parezca a ti.Más vale que no tengas que elegir, entre el olvido y la memoria.Se arroparon con la sensatez del desvarío tuyo y mío.A las buenas costumbres nunca me he acostumbrado.Si quieres quererme, voy a dejar de querer, si quieres odiarme, no me tengas piedad.

En Comala comprendí que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver.Y la sangre al galope por mis venas y una nube de arena dentro del corazón, y esta racha de amor sin apetito…No es que no quiera. Es que no quiero querer…

Siempre que me confieso me doy la absolución.

A las flores de un día, que no duraban, que no dolían, que te besaban, que se perdían.

La muerte es solo la suerte con una letra cambiada.

Yo le quería decir la verdad por amarga que fuera, contarle que el universo era más ancho que sus caderas, yo le pintaba un mundo real y no uno color de rosa, pero ella prefería escuchar… mentiras piadosas.

Me podrán robar tus días; tus noches no.




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