No perdí a nadie, me perdieron…

No perdí a nadie, me perdieron. Siempre me esmeré por dar lo mejor, me entregué sin condición. Luché muchas veces con ese ser insoportable que llevaba dentro. Tenía miles de miedos y varios demonios internos; aun con todo eso, siempre estuve ahí; ahí mostrando y dando la mejor versión de mí. No me arrepiento de lo entregado, mucho menos del tiempo ya dedicado. Me quedo con aquella tranquilidad de saber que lo que hice fue de buena intención, todo lo que di, siempre fue sincero y de corazón. Hoy en día sonrío y vivo feliz; porque yo jamás perdí, a mí me perdieron…





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